DragonAge

El muro

Después de que llegara el niño que siguió a los aventureros, el pueblo de Villarroja les agasajó con una copiosa cena. Cuando hubo terminado, Owyne, el caudillo o Thane les reunió a todos. Quería informarles de que gracias a las visiones de su chamán, Elorn, sabía que en poco tiempo iban a ser atacados por los Genloks y cosas aún peores. Como sus hombres guerreros se habían ido a saquear y cazar, Villarroja estaba desprotegida frente a semejante cantidad de Engendros tenebrosos. Por eso les pidió que se quedaran a repeler a los Engendros o bien a quedarse 3 noches, lo que antes sucediera, para ayudarles en el ataque contra sus murallas.
A cambio, además de la gratitud de su pueblo y la suya propia, les ofreció una valiosísima espada guardada como un tesoro por su pueblo, Aamor Fin.
Muchos de los aventureros ofrecieron su ayuda rápidamente, aunque sólo fuera por la hospitalidad con la que les había acogido la villa. Aún así, Owyne insistió en que se quedasen la espada.
Tras unos momentos de duda, Voltor, el enano fue el encargado de llevar tan honorable artefacto.

A la mañana siguiente, mediante las visiones del Chamán y la exploración, descubrieron que las fuerzas enemigas eran de al menos 500-600 enemigos, muchos Genloks y Hurloks que los guiaban, además de otros Engendros más oscuros y peligrosos.
Pudieron observar que los Avvaritas usan águilas como los Fereldanos usan a los perros en las batallas.
La visión del Chamán de que el primer ataque se produciría durante la noche, se cumplió puntualmente. Aunque, antes de ello, se reforzaron las defensas de los muros y la puerta.

La primera oleada llegó, efectivamente, al caer la noche. Cientos de Genlocks abordaron las murallas intentando desbordar las defensas y entrar en la aldea. Tras una férrea resistencia, por parte de los guerreros sobre el muro, y gracias a un golpe de efecto final dado por los magos Neevok y Nicomedes, consiguieron que los engendros se retiraran. Éste era sólo el principio, pues sólo los Genlocks más débiles, intentaron el asalto, sin duda para medir y desgastar las fuerzas de los defensores.
Cuando se retiraron, llegó el momento de vendarse las heridas y descansar un poco, las bajas entre los defensores fueron pocas, no hubo que lamentar la perdida de ninguno de los aventureros, aunque el bueno de Bagros cerca estuvo de descansar para siempre con sus antepasados. Los hechiceros habían gastado la mayoría de su energía mágica, por lo que necesitan algo de reposo para recuperarse.
Apenas habían terminado de vendarse las heridas cuando un nuevo rugido alertó a los defensores de que una nueva oleada de engendros tenebrosos se disponían a atacar. Un lamento generalizado de agotamiento, recorrió las murallas de Villaroja, mientras los hombres se incorporaban de nuevo a sus puestos de combate…

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VictorDonoso

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