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La historia hasta ahora
La historia hasta ahora

El rescate de un Arl

Ayudaron a los hijos de Arl Voycheck Neruda a llegar junto a sus padres sanos y salvos, pues a punto estuvieron de perecer a manos de una horda de engendros tenebrosos. Al parecer la ama de llaves del Arl, tenía un plan alternativo para hacerse con una gran cantidad de dinero, pero nuestros héroes permanecieron firmes en su misión cumpliendo con lo pactado.

Rabia Ambarina

Salvaron a un buen montón de personas de morir fruto del contagio de una antigua infección maligna, la Rabia Ambarina. Para ello se enfrentaron a cuervos sangrientos, lobos, cangrejos gigantes de los pantanos e incluso a una terrible y enorme serpiente. Por no hablar de los locos infectados por la rabia, algún que otro acechador de los Chasind, y otros enemigos que fueron surgiendo por el camino.
Pero no todo fueron enemigos. El sherif Milo Kovic les estará eternamente agradecidos por salvar a su amada hija.
Ser Vilja Wulverton también les agradece que optaran por ayudarlo pese al comienzo algo violento de las negociaciones.
Aparte hicieron buenas migas en general con otros individuos de la zona. Como Wofun Hound o Baba Zorya.

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La caravana

La caravana al oeste.

Tras devolver a los hijos del Arl Neruda sanos y salvos. Se dirigieron a la pequeña aldea de Risco Rojo, un lugar conocido por ser punto de partida de numerosas caravanas.

Allí conocieron a 4 comerciantes que querían llevar un cargamento de riot a la aldea Elmridge, en el camino a la ciudad de los enanos:
Matias Wenwork, Geromme Tabri, Evon Coctou, Copper Coctam y su aprendiz Damien.

El segundo día, a media tarde los elfos que se encontraban por delante explorando, cuando detectaron una emboscada de gemlocks, hurlocks, lobos aberrantes y un chillido. En el trascurso del combate Sam, Voltor, Nicomedes y Neevok quedaron al borde de la muerte. Pero gracias a un buen trabajo en equipovdieron buena cuenta de ellos dejando escapar tan sólo un lobo y un gemlock. Amontonaron los cadáveres para cremarlos y reemprendieron viaje.

Tres horas más tarde se cruzaron con un grupo de 12 jinetes fuertemente armados, que buscaban al grupo de engendros. Cuando fueron advertidos de que ya se había dado cuenta de ellos, se volvieron a la aldea de Elmridge, a la que nuestros aventureros llegarían al día siguiente.

Allí entregaron su mercancía. Y se corrieron una buena juerga. Tras la hora de comer llego un heraldo del Arl Gallager Gulf, del arligo de colinas occidentales, llamado Odras, diciéndoles que su señor había oído de su gesta y necesitaba de gente como ellos.

Les lleva ante su señor inmediatamente en su campamento de batalla. Donde les contó que los avvaritas habían raptado a su hija Izot de su señorío, que se encontraba al oeste. Y que les necesitaba para rescatarla o llevarle prueba de muerte, porque sus tropas están ocupadas conteniendo las hordas de engendros tenebrosos.

Tras un primer momento les contó que esto era raro porque los avvaritas solo solían atacar en el invierno y ya había entrado la primavera. A cuatro días de viaje hacia las montañas les contó que hay una villa avvarita y otra al norte a una semana, pero que esta última estaba en ese momento en guerra con otra villa todavía más al norte.
Tras tres días de dura cabalgada, al anochecer, llegaron a un señorío de piedra donde les recibió el mayordomo, y resto de habitantes de la casa.

Este les mostró la capa destrozada de Izot que encontraron al día siguiente de su desaparición. También les dice que es curioso que esa no era su capa favorita, sino que era otra más gruesa, que había desaparecido junto con su espada corta. Una pieza muy hornamentada de la que nunca se separaba. Hablaron con el hermano pequeño de Izot, un bravo chaval que desgraciadamente no aportó ninguna información relevante.

Al revisar su cuarto descubrieron que sí se acostó en su cama y que posteriormente salió a la calle en mitad de la noche.

La fría mañana siguiente, en un claro a un tiro de arco del señorío, les mostraron, señalado por banderines, el sitio donde encontraron la capa. Los elfos miraron las huellas del suelo y descubrieron que cuatro personas forcejearon y arrastraron unos cuatro metros a otra persona… Pero que luego la soltaron. También descubrieron un gravado tosco del signo de Korth el padre de las montañas, dios de los avvaritas. Y a unos metros marcas ocultas de tres personas. Posiblemente en el lugar donde esperaron a Izot los avvaritas.

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Sangre en la nieve
Subiendo a la montaña

Una vez descubiertas las huellas a seguir, cuando los personajes se disponían a internarse en las montañas más cerradas, en la distancia, vieron que se acercaba un jinete. Era Falodren, un familiar de los elfos quien les entregó un mensaje, y que aprovechó para quedarse con ellos y ayudarles en la búsqueda.
Tras varios días de seguir los rastros, fueron atacados inesperadamente por un León de las nieves, que terminó con el hacha del enano en su cráneo y despojado de su piel.
Continuando su camino, encontraron un pequeño claro donde había huellas de lucha, y restos de Avvaritas, tal cual los prepara esta raza, que decide compartirlos con la naturaleza.
En este claro, encontramos dos grupos de huellas, unas que iban arrastrando a algún herido hacia el oeste y otras que se dirigían al Norte. Siguieron las del hombre supuestamente herido. Pues en esa dirección Vertul percibió en la distancia una nube de pájaros.

A la mañana siguiente, siguiendo el rastro, encontraron un valle plagado de cadáveres de granjeros,mujeres y niños completamente masacrados presumiblemente por engendros tenebrosos, pues esa no era manera de actuar de los pueblos Avvaritas. Mientras buscaban entre los restos humanos restos de la chica, percibieron un grupo de Genloks que se aproximaban. No tardaron en preparar una emboscada para terminar con estos seres, que cayeron rápidamente bajo las armas de los aventureros, desgraciadamente un par de ellos consiguieron escapar.

A los pocos días llegaron finalmente a VillaRoja, dónde se les recibió con cierta desconfianza, ya que eran conscientes de la matanza que se produjo en el Valle.

Se les permitió pasar, bajo un juramento de hospitalidad, pudiendo así descansar sus fatigados cuerpos. Las gentes de Villaroja, estaban bastante impresionados por la hazaña del enano con el león, y por la apariencia de los llamativos elfos .

Investigando entre las callejas, preguntando sutilmente por si averiguaban algo sobre su misión, descubrieron que un cazador malvado y sádico de otra aldea más al norte se jactaba de haber secuestrado a una chica de las tierras bajas, probablemente la hija del Arl que contrató a los aventureros.
Ya cuando se ponía el sol, llegó al pueblo de manera sorpresiva el hijo pequeño del Arl, que probablemente los estuvo siguiendo desde el señorío, con el objetivo, según sus propias palabras, de ayudar en la búsqueda de su hermana.

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El muro

Después de que llegara el niño que siguió a los aventureros, el pueblo de Villarroja les agasajó con una copiosa cena. Cuando hubo terminado, Owyne, el caudillo o Thane les reunió a todos. Quería informarles de que gracias a las visiones de su chamán, Elorn, sabía que en poco tiempo iban a ser atacados por los Genloks y cosas aún peores. Como sus hombres guerreros se habían ido a saquear y cazar, Villarroja estaba desprotegida frente a semejante cantidad de Engendros tenebrosos. Por eso les pidió que se quedaran a repeler a los Engendros o bien a quedarse 3 noches, lo que antes sucediera, para ayudarles en el ataque contra sus murallas.
A cambio, además de la gratitud de su pueblo y la suya propia, les ofreció una valiosísima espada guardada como un tesoro por su pueblo, Aamor Fin.
Muchos de los aventureros ofrecieron su ayuda rápidamente, aunque sólo fuera por la hospitalidad con la que les había acogido la villa. Aún así, Owyne insistió en que se quedasen la espada.
Tras unos momentos de duda, Voltor, el enano fue el encargado de llevar tan honorable artefacto.

A la mañana siguiente, mediante las visiones del Chamán y la exploración, descubrieron que las fuerzas enemigas eran de al menos 500-600 enemigos, muchos Genloks y Hurloks que los guiaban, además de otros Engendros más oscuros y peligrosos.
Pudieron observar que los Avvaritas usan águilas como los Fereldanos usan a los perros en las batallas.
La visión del Chamán de que el primer ataque se produciría durante la noche, se cumplió puntualmente. Aunque, antes de ello, se reforzaron las defensas de los muros y la puerta.

La primera oleada llegó, efectivamente, al caer la noche. Cientos de Genlocks abordaron las murallas intentando desbordar las defensas y entrar en la aldea. Tras una férrea resistencia, por parte de los guerreros sobre el muro, y gracias a un golpe de efecto final dado por los magos Neevok y Nicomedes, consiguieron que los engendros se retiraran. Éste era sólo el principio, pues sólo los Genlocks más débiles, intentaron el asalto, sin duda para medir y desgastar las fuerzas de los defensores.
Cuando se retiraron, llegó el momento de vendarse las heridas y descansar un poco, las bajas entre los defensores fueron pocas, no hubo que lamentar la perdida de ninguno de los aventureros, aunque el bueno de Bagros cerca estuvo de descansar para siempre con sus antepasados. Los hechiceros habían gastado la mayoría de su energía mágica, por lo que necesitan algo de reposo para recuperarse.
Apenas habían terminado de vendarse las heridas cuando un nuevo rugido alertó a los defensores de que una nueva oleada de engendros tenebrosos se disponían a atacar. Un lamento generalizado de agotamiento, recorrió las murallas de Villaroja, mientras los hombres se incorporaban de nuevo a sus puestos de combate…

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